
Conversiones
“El corazón tiene razones que la razón desconoce”.
Resulta muy difícil poner por escrito el camino interior de la conversión pues exige percibir a cada paso lo que sucede y conservarlo con claridad en la memoria.
Si quien ha dejado tan íntimo testimonio es una persona con “vida intelectual” llama especialmente la atención por la capacidad que brinda para contemplar en detalle las circunstancias que han llevado a ese momento importante. Blaise Pascal (1623 – 1662), uno de los fundadores del cálculo matemático de probabilidades, llamó a esa fotografía instantánea de su encuentro definitivo con Dios, “El Memorial”, y llevó ese testimonio cosido al forro de su chaleco durante los últimos 8 años de su vida.
“La verdad, la virtud, la verdadera felicidad que van buscando los filósofos y no pueden encontrar, está en la Sagrada Escritura”.
Sucedió mientras me encontraba en la ciudad de Alejandría. Mientras me paseaba absorto en mis pensamientos, por la playa, se me acercó un anciano venerable y hablamos largamente. A mí me interesaba mi tema y se lo expuse. Me llamó la atención la firmeza con que me dijo:
- Los filósofos se han extraviado. Ninguno ha conocido al verdadero Dios
- Si ellos no nos enseñan la verdad, ¿donde la encontraremos? repuse yo.
- La verdad, la virtud, la verdadera felicidad que van buscando los filósofos y no pueden encontrar, está en la Sagrada Escritura. Si tú quieres encontrar estas virtudes que vas buscando, lee la Sagrada Escritura, medítala y con gran humildad pide a Dios que te abra la inteligencia y el corazón para recibirla. Solo Dios y Jesucristo, su hijo, pueden ayudarte a este camino.
Terminadas estas palabras desapareció el anciano venerable. Me entregué a la lectura de los Libros sagrados y pronto me dí cuenta que aquel anciano tenía toda la razón. Nunca en libro alguno había encontrado tanta filosofía y tanta maravilla. Por ello yo me hice cristiano y ahora soy un filósofo cristiano.