Certeza
Jesús de Nazareth, el maestro, el hijo del carpintero y María, fue crucificado, maltratado en extremo y ejecutado vilmente en el instrumento de tortura de la Cruz. Pasados 3 días Él no estaba entre los muertos, resucitó, de ello dan testimonio las santas mujeres, sus apóstoles y discípulos, gran parte de los cuales sufrieron penurias en extremo, amenazas y conocimiento de sufrir la misma muerte que su maestro y a pesar de ello siguieron adelante. Algo únicamente explicable, humanamente posible y entendible si tuvieron la absoluta certeza de que su Señor resucitó, estuvo y estaba con ellos.
Certeza de una presencia
real presencia real
testimonio apostólico cierto
que hoy me vengo a encontrar.
Casi 2000 años pasaron
pero todo sigue igual
seguimos siendo atacados
y encerrados, sin confiar,
rezamos y nos olvidamos
del que nos ha de salvar.
Aquel que nos ha salvado
ya no ha de resucitar
Él, el resucitado
alienta mi caminar
dió aliento a mi pasado
y en Él me quiero fijar
como Juan, como Policarpo
Ireneno y muchos más,
Pablo, Justino, los Santos
todos me han de acompañar
si no desisto y me canso.
No puedo dejar de mirar
a Cristo Resucitado
en Él me quiero dejar.
Gracias Señor Dios.
(05-09-10 00:27)
Corazones convertidos
Las respuestas de Jesús no son palabras de un hombre para "salir del paso" ante una situación ("dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios")sino regalos, enseñanzas con contenido para todo el que alcanza y quiere escucharle, meditadas, pensadas, proyectadas desde antes del comienzo del primer segundo para cumplir la función establecida en cada uno de los corazones a los que llega, sea por sí misma, o por medio de otro "corazón alcanzado". (09/03/2010)
Isaias 53, 10-11 como bajan la lluvia y la nieve del cielo y no vuelven allá sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
Jornalero tardío
Jornalero tardío soy, ciego nacido que no vio lo grande y lo Santo. Insensato, maniatado pecador empedernido, esclavo de pasiones, de deseos y ensoñaciones. Teniendo el infinito frente a tí, innumerables estrellas, innumerable la vida, incontable el tiempo desde el comienzo e imposible de saber el fin. Teniendo aquí tantas pruebas, seguimos ciegos hasta que tú nos llamas: "Amigo, esto hice por tí ¿harás tú por mí? y ¿cómo hacer si aún con ganas de seguirte se empecina la razón en cerrar los ojos aún cuando el corazón les ordena abrirse? Lo he entendido, con oración, sincera, hablándote a tí, oh silencio sonoro, gran Voz que nada dice y habla a todos por la lluvia, por la voz de otros, por el tiempo, por tu amarga Pasión, por tu infinito Amor, por mí, por todos ... Aquí estoy queriendo escuchar y seguir escuchando tu Voz. (26/04/2010 22:40)
Oh Jerusalen
Q
ué grandes es en medio de ti el Santo de Israel.
De todos accesible, por todos invocable.
En medio del pueblo estás dentro del corazón
del sentir individual y del templo cuerpo e Iglesia.
En cada santuario reposas y das fuerza a las almas,
en cada corazón habitas aún cuando, inadvertida,
tu presencia, aún no cale al corazón.
Llegará el día en que todo corazón
cante tu alabanza tras esa renovación.
No hay quien muera sin sembrar semilla
aprovechable por los que aún no nacieron.
Y al inicio de ese ciclo te encuentras tú,
tras los 12 grandes fuertes, antes de los antiguos padres
cuando el vacío inexplicable e inimaginable
por mente humana era testigo de tus pensamientos,
de tus proyectos, de tus trabajos. (05/08/2010)